Hoy ha sido un mal día. Prefiero no enumerar todas las
cosas desastrosas que me han pasado porque lo único que conseguiría sería
sentirme peor de lo que estoy.
Salgo por la puerta de mi instituto y lo veo. Veo a la persona que consigue que en mi barriga se despierten esas mariposas que permanecen ocultas cuando él no está. Siempre que nuestras miradas se cruzan, siento ganas de abrazarle, de besarle. Pero sé que no puedo, porque nunca ha habido comunicación entre los dos. Es duro querer en secreto.
Salgo por la puerta de mi instituto y lo veo. Veo a la persona que consigue que en mi barriga se despierten esas mariposas que permanecen ocultas cuando él no está. Siempre que nuestras miradas se cruzan, siento ganas de abrazarle, de besarle. Pero sé que no puedo, porque nunca ha habido comunicación entre los dos. Es duro querer en secreto.
Me desvío hacia la izquierda, camino a mi casa. De
repente, noto una mano en mi hombro. Me giro y aguanto la respiración. Es él.
¿Qué está pasando? Todo esto no tiene demasiado sentido. Ese pequeño contacto
ha hecho que las mariposas se revolucionen y parece que mi barriga vaya a
estallar en cualquier momento. Sus ojos se fijan en los míos. Un dulce “te
quiero” sale de sus labios y me besa suavemente. De fondo empieza a sonar una
de mis canciones favoritas. Perfecta banda sonora para este momento mágico.
Espera, un momento. ¿Esa canción no es mi alarma? ¿Estoy soñando? Claro, estoy
soñando, esto es demasiado bonito para ser cierto. Abro los ojos y lo primero
que veo es la pared azul de mi habitación. La alarma sigue sonando. Me levanto
de mal humor y la paro. Cada noche me pasa lo mismo, este sueño me persigue, no
consigo sacarlo de mi mente. Este sueño que al principio fue el más precioso de
todos, se está convirtiendo en mi peor pesadilla. Es insoportable soñar cada
noche con la misma escena y saber que nunca pasará, que sólo es eso, un sueño.
Bienvenidos a otro nefasto día de mi aburrida vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario